La Estimulación temprana se define como el conjunto de acciones que potencializan al máximo las habilidades físicas, mentales y psicosociales del niño mediante estimulación repetitiva, continua y sistematizada.

 

Comprenden un conjunto de acciones que proporcionan al niño las experiencias que necesita desde el nacimiento para desarrollar al máximo su potencial intelectual, permitiendo una buena relación con su ambiente y facilitando un aprendizaje afectivo con una participación activa tanto de los padres como de la comunidad en contacto con el niño.

El cerebro de nuestros hijos puede procesar y adquirir toda una serie de conocimientos mediante la repetición sistemática de estímulos o ejercicios simples, lo que se hace es ayudar a reforzar las distintas áreas neuronales (relacionadas con el lenguaje, la motricidad, la inteligencia…)

El máximo desarrollo neuronal está comprendido entre el nacimiento y el tercer año de vida, para luego ir poco a poco desapareciendo hasta llegar a los seis años, momento en el que las interconexiones neuronales del cerebro ya están establecidas y los mecanismos de aprendizaje se asemejan a los de un adulto.

En los niños, conocemos que existe la Plasticidad Cerebral, es decir la capacidad adaptativa del Sistema Nervioso central (cerebro) para modificar su propia organización estructural y funcional en respuesta a una demanda de su medio ambiente.

Los objetivos de la estimulación temprana incluyen:

-          Optimizar el desarrollo del niño normal

-          Prevenir la aparición de déficit asociados a un riesgo biológico, psicológico o social.

-          Atender las necesidades de la familia

-          Aminorar los efectos de una discapacidad

 

El objetivo es mejorar las habilidades motrices, del lenguaje, cognitivas y adaptativas de los pacientes sanos y de aquellos con déficit en su desarrollo o con factores de riesgo tanto antes, durante o después de su nacimiento.

Los estímulos son tan comunes como la musicoterapia o el juego, permitiendo el desarrollo y fomento del lenguaje y la comunicación, desarrollo de actividades intelectuales, físicas y emocionales así como desarrollo de la creatividad

Todo esto lo podemos hacer aprendiendo a leer el comportamiento de nuestro bebé, a respetar sus necesidades, a hacerle sentirse bien y cómodo, a proporcionarle una alimentación sana y equilibrada, a asegurarnos de que lleve una vida saludable y, lo esencial, a jugar con él.

En conclusión, la estimulación temprana en los bebés es importante ya que aprovecha la capacidad y plasticidad del cerebro en su beneficio para el desarrollo óptimo de las distintas áreas. Todo esto se logra proporcionando una serie de estímulos repetitivos (mediante actividades lúdicas), de manera que se potencien aquellas funciones cerebrales que a la larga resultan de mayor interés.

Pregunta a tu pediatra sobre los ejercicios de estimulación temprana que puedes ofrecer a tu bebé de acuerdo a su edad. ¡Ayudémosle a crecer sano, fuerte e inteligente!

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