Generalmente pensamos que la hipertensión arterial o la presión arterial alta es un problema que afecta a los adultos.  Pero de hecho, se trata de un trastorno que puede aparecer a cualquier edad, incluso durante la lactancia. 

Cinco de cada cien niños tienen la presión más alta de lo normal, aunque sólo uno de cada cient tiene una hipertensión médicamente significativa. 

El término tensión o presión sanguínea de hecho, se refiere a dos medidas distintas:

a)  La presión sanguínea sistólica es la presión máxima alcanzada en las arterias cuando el corazón bombea sangre hacia fuera para que se dirija al resto del cuerpo.

b)  La presión sanguínea diastólica es la presión mínima alcanzada en las arterias cuando el corazón se relaja para recibir sangre entre dos latidos consecutivos.  Si cualquiera de las dos medidas supera significativamente los límites establecidos para un individuo sano de la misma edad y sexo, se dice que la persona es hipertensa.

En muchos casos, la hipertensión se desarrolla con la edad.  Por ello, es posible que tu hijo tenga síntomas de hipertensión cuando sea un lactante, pero desarrolle el trastorno conforme se vaya haciendo mayor. 

En la mayoría de los casos se desconoce la causa.  Sin embargo, cuando la hipertensión es severa, suele ser el síntoma de algún otro trastorno grave, como una enfermedad de los riñones o anormalidades del corazón, sistema nervioso o del sistema endocrino (glandular).

Afortunadamente la presión sanguínea, por sí sola, rara vez provoca problemas serios en los niños y se puede controlar simplemente introduciendo cambios en la dieta, con medicamento o combinando ambos tratamientos.  Sin embargo si no se trata y se permite que un niño sea hipertenso durante muchos años, el hecho de que el corazón esté sometido continuamente a una presión excesiva puede acabar provocando un fallo cardiaco.  Así mismo, el estrés al que se ven sometidos los vasos sanguíneos del cerebro puede hacer que estallen, provocando una hemorragia cerebral.  Así mismo, a largo plazo, la hipertensión produce cambios en las paredes de los vasos sanguíneos que pueden provocar lesiones en los riñones, los ojos y otros órganos.  Por este motivo, si tu pediatra le diagnóstica hipertensión arterial a tu hijo es importante que sigas sus consejos al pie de la letra.

PREVENCION.

Es muy importante detectar la hipertensión lo antes posible.  Por este motivo, a tu hijo le deben tomar la presión arterial por lo menos una vez al año.

Los niños con sobrepeso son más propensos a la hipertensión (y a otros problemas de salud).  Por este motivo, controla la cantidad de calorías que consume tu hijo y anímalo a hacer ejercicio.

También es recomendable no usar mucha sal en la dieta de tu hijo incluso si no es hipertenso.  No existen pruebas concluyentes de que el consumo de sal provoque hipertensión, pero de lo que no cabe duda es que tu hijo no necesita más sal de la que de por si tienen los alimentos.  Además, si se acostrumbra a comer salado, le costará mucho más prescindir de la sal si en el futuro desarrolla hipertensión.

София plus.google.com/102831918332158008841 EMSIEN-3