La varicela es una enfermedad infecciosa viral muy común entre los niños que inicia con la aparición de lesiones semejantes a ampollas precedidos o acompañados de un cuadro de fiebre, estornudos, catarro y mal estar general.

 

Por lo general, la varicela es una enfermedad poco grave y sus síntomas desaparecen por si solos, pero debido a que es una enfermedad muy contagiosa y que puede desarrollar complicaciones graves, se recomienda que los niños afectados se mantengan en sus casas, hasta que  la enfermedad desaparezca.

Es causada por el virus varicela zóster (VVZ) y la enfermedad se produce generalmente como un único episodio.  La vacuna contra la varicela reduce considerablemente las posibilidades de que un niño contraiga esta enfermedad, y se recomienda su aplicación para los niños mayores de 12 meses.

Síntomas de la varicela

La varicela inicia con la aparición de lesiones rojas en la piel, iniciando en abdomen y espalda, extendiéndose a cara y extremidades, que cambian rápidamente a ampollas, que dan comezón y que pueden afectar incluso cuero cabelludo, boca, ojos, etc.  Las ampollas tienen un líquido claro y cuando se revientan forman una costra obscura.  Las lesiones  aparecen en el transcurso de dos a cuatro días. Puede acompañarse de fiebre, dolor de garganta, dolor de cabeza, mal estar general, y síntomas gripales.

Por lo general, la varicela es una enfermedad leve, pero en pacientes con sistema inmunológico débil, los niños más pequeños, los ancianos o aquellos con enfermedades crónicas pueden presentar complicaciones graves que afectan a la piel (infecciones agregadas), los pulmones (neumonías) y el cerebro (encefalitis).  Y en ocasiones incluso, desarrollar una enfermedad grave (sepsis) que pone en riesgo la vida del enfermo.

Contagio

Se puede contagiar la varicela incluso desde dos días antes de que aparezcan las lesiones en la piel  y seguir el contagio hasta que las ampollas están secas (fase de costra). Generalmente durante este proceso pasa alrededor de 1 semana.

Prevención

Una medida eficaz para evitar que tu hijo se contagie de varicela y sobre todo que evite el riesgo de las complicaciones graves, es la vacuna contra la varicela. La vacuna se recomienda para los niños que no han tenido varicela y se encuentren  entre 12 a 15 meses de vida recibiendo un refuerzo a los 4 a 6 años de edad. La vacuna tiene alrededor de un 70% a 85% de efectividad en la prevención de una infección leve y, más de un 95% de efectividad en la prevención de formas moderadas o graves de la infección. Por lo tanto, aunque algunos niños que recibieron la vacuna contraerán varicela de todas maneras, los síntomas suelen ser mucho más leves que los de los niños que no han sido vacunados y contraen la enfermedad.

Los niños sanos que han padecido varicela no necesitan la vacuna, generalmente cuentan con protección de por vida contra la enfermedad.

Tratamiento

El tratamiento de la varicela incluye medidas generales para contrarrestar las molestias por las lesiones, especialmente la comezón; manejo con medicamentos para la fiebre y en ocasiones antivirales.

Las medidas generales que se recomiendan para las molestias incluyen:

  • Baños cortos con agua templada cada 4 o 6 horas durante los primeros días para manejo de la fiebre y de la comezón (Los baños no hacen que la erupción se propague).
  • Secar el cuerpo sin frotar, para evitar lesiones mayores en la piel y el riesgo de infecciones secundarias.
  • Si tu hijo tiene lesiones en la boca, darle alimentos líquidos o blandos, en pequeñas cantidades y comidas frecuentes.
  • Pregunta a tu pediatra sobre medicamentos para control de la fiebre (nunca darle medicamentos como el ácido acetil salicílico o aspirina porque pueden ocasionar una enfermedad grave del hígado llamada Síndrome de Reye) y sobre medicamentos tópicos que disminuyan la comezón y si es necesario o no el uso de antivirales.
  • Evita que tu hijo se rasque para evitar infecciones en las lesiones de la piel.

Acude inmediatamente a tu pediatra si tu hijo presenta:

  • Fiebre alta (mayor de 38.5°C) a pesar del tratamiento
  • Dolor de cabeza, vómitos o dificultad para mantener el equilibrio o caminar adecuadamente
  • Dificultad para respirar
  • Cambios en las lesiones como salida de pus o coloración roja, hinchazón o lesiones calientes y abultadas
  • Problemas para despertarse o conocer a las personas que lo rodean
  • Rigidez del cuello, vómitos y confusión

 

Estos datos pueden ser indicio de complicaciones que necesiten manejo dentro de un hospital.

Cuando lleve a su hijo al médico, avise con anterioridad que es posible que su hijo tenga varicela para evitar que otros niños en el consultorio estén expuestos al virus.

Recuerda que la varicela es una enfermedad por lo general benigna, pero que puede desarrollar complicaciones graves que ponen en riesgo la vida de los que la presentan. Pregunta a tu pediatra sobre la vacuna e incrementa la protección para tus pequeños.

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